Valiéndose de relatos
como vía de reflexiones que abren la puerta a planteos y razonamientos,
el libro es un desarrollo de un tema a otro, a modo de paseo por
conductas humanas, resoluciones, amparadas en la sabiduría de los
grandes pensadores: “Vigilar el tiempo. Ahora soplas tus cenizas,
después de haber perdido tu suerte al lado de tu juego, que no hay que
desesperarse por lo que ya pasó; la peor enfermedad son los lamentos y
el prurito de querer alcanzar lo imposible”. “Tanto me lamenté por lo
que hice que, de obedecerme, mi mano quebraría mis cinco dedos”.
De circunstancias
comunes, Sonia Miriam Jorge extrae reflexiones y enseñanzas que vuelca
en tono a la vez íntimo y ejemplificador.
De un paseo a la playa, en familia, pasa a los sentimientos maternos, al
deseo de que otros seres disfruten esa paz y esa unión tierna con los
hijos, y luego en la hoja siguiente exponer los grandes pensamientos.
De Jean Paul Sastre:
“Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de
nosotros se elige, pero también al elegirse elige a todos los hombres”.
De Baruch Spinoza:
“Los primeros deseos de la naturaleza, son las acciones rectas, los
segundos las pasiones. Las acciones rectas dan testimonio de nuestra
potencia, las pasiones lo dan de nuestra impotencia y de nuestro
conocimiento incompleto”.
De Descartes: “Mi
tercera máxima era procurar siempre vencerme a mí mismo más que a la
fortuna, y cambiar mis deseos más que el orden del mundo”.
De este hilvanar
vivencias con reflexiones, cuestionarios y las citas de los filósofos,
va resultando una suerte de camino a recorrer para el que quiera
adentrarse por el derrotero del sentido espiritual de nuestra
existencia, de los problemas que van surgiendo en el vivir, de los
modelos que podemos hacer nuestros.
Tomando ciertas
costumbres de la sociedad, de los jóvenes, sus fines de semana y los
desbordes, va paulatinamente encaminándose a los conflictos irresueltos,
en un muestrario que pasa por la desigualdad entre sexos, las
autoridades inoperantes, la injusticia, el amargo sabor de la
institución social desprotegida desarticulada en sus elementos y luego
Kart Popper y sus palabras:
”Así funciona nuestro mundo, nos impone tareas.
Podemos ser felices y contentos, pero esto debería decirse en voz fuerte
y clara. Casi nunca escuché que se dijera. Todos los días, en cambio,
escucho quejas y protestas sobre un mundo terrible en que tenemos que
vivir, la difusión de estas mentiras es el mayor examen de nuestra
época, porque amenaza con robarles a los jóvenes el derecho a la
esperanza y al optimismo. En algunos casos conduce al suicidio, al
consumo de drogas, al terrorismo”.
Breves paseos por la
solitariedad, donde se analiza la búsqueda de compañía, las decepciones,
la existencia, como caminos no simultáneos tal vez cruzados y en donde
resalta indudablemente el poder de estar con otros y por otros. Desde su
estilo anecdotario, sencillo, reflexivo, nos revela un mundo que no por
conocido deja de impactar con su contundencia.