Para ello se propiciaron talleres en distintos grupos de niños a fin de
facilitar la manifestación de conductas de cooperación, integración y
comunicación como modos vinculares para posibilitar un mejor estilo de
vida, y permitir a los futuros educadores entrenarse para el abordaje de
problemáticas sociales como la violencia y la adicción.
La
experiencia fue evaluada por los directivos, equipos técnicos de los
gabinetes y los niños como positiva. A nivel grupal se observaron
cambios conductuales favorables y a nivel individual se detectaron casos
de maltrato infantil y adicción que fueron derivados a los respectivos
gabinetes escolares y profesionales .Por estos resultados las escuelas
en las que se intervino demandan continuar con los talleres.
PALABRAS CLAVES:
Adicción. Agentes de salud y de cambio. Educación para la salud.
Escuelas .Grupos. Niños. Prevención. Talleres. Teorías del aprendizaje.
Valores. Violencia.
INTRODUCCIÓN
La
escuela como institución inserta en la sociedad no puede quedar fuera de
los problemas sociales. Abordar niño por niño en el ámbito escolar es
una tarea ardua, casi imposible; tampoco sería eficaz porque si es un
problema social, el niño debe ser abordado en su entorno formado, en
parte, por su grupo de pares.
Es
un propósito del proyecto servir al prójimo siendo facilitadores de
conductas de cooperación, integración y comunicación como una manera de
trabajar nuevas modalidades vinculares que propicien la salud bio-psico-social
del niño, y, permitir a los futuros educadores aprender paulatinamente
la forma de abordar en el aula las problemáticas sociales que se
manifiestan comprometiéndose así con la formación integral del educando.
Una
forma de pensar el abordaje de problemáticas sociales es a través de
talleres con grupos y subgrupos de educandos. Para ello, primero es
necesario conocer el código y los intereses de los niños para luego
incorporar nuevos valores. Una escuela de todos es una escuela que
escucha antes de proponer.
Los
talleres siembran una manera de pensar y hacer una realidad diferente a
la destrucción y autodestrucción.
Para la creación de los talleres se consideran aportes de distintas
teorías del aprendizaje.
Se
incorporan como aportes del psicoanálisis la importancia de la
transferencia positiva en el vínculo, la disociación instrumental , la
proyección de imagos en la figura del agente de salud y el poder de la
palabra.
Con
respecto a los aportes de la teoría de Piaget se considera el
diagnóstico de intereses de los niños según el estadio evolutivo y el
nivel de aprendizaje para idear las técnicas grupales que hagan viable
la internalización de valores.
Desde la perspectiva cognitiva-comportamental se considera la recompensa
positiva.
De
la teoría guestáltica se aplican juegos y ejercicios tendientes a
fomentar un pensamiento productivo, es decir, que el niño descubra una
nueva organización perceptiva o conceptual de un problema y a dar nuevos
significados.
Siguiendo la línea de pensamiento de Vigotsky es imprescindible tener en
cuenta el aspecto social que aporta los mediadores para transformar la
realidad. El sujeto no es concebido como un receptor de estímulos sino
que actúa sobre los objetos y los transforma. Tal transformación es
posible porque entre sujeto y objeto aparecen los mediadores que son los
instrumentos que permiten al educando transformar la realidad en lugar
de imitarla. Existen dos tipos de mediadores: las herramientas que son
elementos materiales y los signos aportados por la cultura. El
aprendizaje es entonces el proceso de internalización de la cultura en
donde cada individuo da significado a lo que percibe en función de su
propia posibilidad de significación y, al mismo tiempo, incorpora nuevas
significaciones. Esta internalización se produce a través de la
actividad y se piensa en los talleres como una estrategia de aplicar
actividades que permitan el aprendizaje de valores que hagan posible una
modalidad de vida basada en el respeto por la vida y exalte la palabra
por sobre la agresión.
El
trabajo con talleres educativos constituye una herramienta fundamental
de trabajo en prevención educativa, pues los niños aprenden:
•
Al respetar su actuar con autonomía
•
Al despertar su curiosidad y creatividad
•
Al incorporar lo lúdico en su actuar
•
Al favorecer la comunicación y expresar sus afectos.
Cada vez se hace más necesario que la escuela desarrolle proyectos de
prevención educativa. Esta se define como la forma de desarrollar y
fortalecer la capacidad de autodefensas psicológicas de los individuos o
grupos ante el riesgo de las problemáticas psicosociales. Su objetivo es
actuar de manera preventiva promoviendo conductas, actitudes y valores
que contribuyan a la construcción de estilos de vida positivos a partir
de conocimientos, capacitación, reflexión e intercambio.
La
Escuela frente a la crisis de valores del mundo actual, a la cual
tampoco es ajena, tiene la tarea primordial de ejercer su tarea
educativa desde una concepción integral del hombre. El ser humano no
sólo es un ser cognoscitivo, sino también espiritual y social.
La
familia y la escuela son los ámbitos fundamentales del crecimiento y
desarrollo personal. Promover la salud no es sólo velar por el
crecimiento biológico sano, sino también, propiciar el desarrollo psico-social
del individuo.
La
escuela favorece el desarrollo cuando su objetivo es la formación
integral del educando en actitudes y valores, sin dejar de lado su
importante rol de transferencia del saber y la formación de habilidades
y destrezas que le permitan desempeñarse en el mundo del trabajo.
La
Reforma Educativa incluye como un objetivo fundamental de la educación:
desarrollar conciencia sobre salud profundizando en conocimientos y
cuidados como forma de prevención de las enfermedades.
Los
temas transversales y los contenidos básicos comunes son los
instrumentos para el desarrollo de proyectos que incorporen la promoción
de la salud no sólo física sino también social y emocional.(Ley federal
de Educación No 24.195, 1993).
La
salud es una dimensión de la educación integral, por ello, debe como
señala la Reforma Educativa, en los contenidos de todas las la educación
preescolar, EGB y Polimodal, es decir como transversal de la propuesta
educativa.
LA PREVENCIÓN Y EL MARCO CURRICULAR
Toda tarea preventiva debe estar integrada al proyecto educativo, y lo
tanto debe ajustarse a los objetivos curriculares de la institución.
La
prevención de las distintas problemáticas sociales (drogadicción,
suicidio, violencia familiar entre otras) puede llevarse a cabo desde
las etapas más tempranas del niño en el ámbito escolar considerando que
el objetivo de la educación es favorecer el desarrollo y la integración
del alumno a la sociedad.
La
tarea preventiva no sólo exige un mayor conocimiento teórico y práctico
de las distintas trastornos para una temprana detección , sino también,
propuestas didácticas para grupos de distintas edades, a fin de trabajar
en el desarrollo integral del alumno a través de la experiencia y que no
se limite a la simple transmisión discursiva de conocimientos. Esta
tarea puede desarrollarse adaptándose a los distintos objetivos del
currículo e integrarse a los contenidos actitudinales o como temas
transversales a las distintas áreas (Ciencias naturales, Ciencias
sociales, Lengua, Educación artística, entre otras)
Cada taller en sí mismo no debe entenderse sólo como una tarea ludio,
sin relación con la transmisión de conocimientos, sino más bien como el
ámbito donde se ponen en práctica los distintos recursos educativos como
artículos periodísticos, fábulas, cuentos, discusión grupal, dibujos,
juegos, dramatizaciones, obras de títeres, collage, películas entre
otros.
CONSIDERACIONES PARA TRABAJAR CON TALLERES
Los
grupos
La
vida en grupo es tan antigua como el ser humano mismo. Los grupos
posibilitaron que las personas pudieran resolver sus necesidades
psicológicas y sociales con mayor eficacia.
¿Por qué hacer referencia a los grupos?: porque trabajar con grupos de
niños es una forma de prevenir y abordar las distintas problemáticas
individuales y sociales .
Definimos como grupo a un conjunto de personas que se interrelacionan.
Un grupo no es una foto, no es una imagen estática. Un grupo tiene vida,
es dinámico. Las relaciones producen cambios en los miembros,
individualmente y en el grupo como entidad.
Así
como la familia es la primera organización a la que el niño pertenece y
en ella se realizan los primeros aprendizajes, los distintos grupos a
los que se integra, por ejemplo, la escuela, pasan a ser el siguiente
ámbito para estos aprendizajes.
Participar en grupos es importante para un niño pues las cualidades,
defectos, características y valores que cree poseer o que parecen
faltarle, van conformando la imagen que tiene de sí mismo. A partir de
esa imagen, puede construir su autoestima. Para establecer esa
valoración, el niño busca referencias para comparar. El espejo donde se
mira generalmente es el de los grupos. Aquí se va formando la identidad
y el sentido de pertenencia.
En
el grupo de pertenencia el niño encuentra igualdad con sus pares que
tienen los mismos problemas, preocupaciones, deseos y gustos. Aprende a
establecer relaciones y encuentra apoyo para afrontar sus conflictos y
para construir su identidad. Y por eso, el grupo de niños es un ámbito
ineludible para la práctica de la prevención.
Son
necesarias las siguientes pautas para el funcionamiento de un grupo:
•
Fijar normas de conducta: en un grupo hay conductas que comunican
compromiso, tal como la asistencia y la puntualidad, la participación
activa respetuosa, y buscar el bien común. Estas normas deben ser
establecidas desde un principio y presentadas como la manera en que
todos pueden ayudarse a crecer.
•
Tener en cuenta la etapa de desarrollo en que se encuentra el grupo:
þ
etapa inicial: es la etapa de conocerse y adaptarse, el que dirige tiene
que evitar el uso de técnicas y preguntas que requieran una alto nivel
de confianza y exposición. La meta en esta etapa es la de facilitar el
conocimiento y presentación de los integrantes para luego establecer las
normas y el método de trabajo.
þ
etapa intermedia: aquí se está en condiciones de pedir un mayor nivel de
participación y responsabilidad en el trabajo del grupo. Puede ser un
reajuste en el área de las normas, del método de trabajo o incluso de
las relaciones. Es también fructífero dar tiempo para la
retroalimentación, la evaluación del progreso del grupo y los ajustes
necesarios.
þ
etapa final: es la etapa en la que se pueden evaluar los logros y
proponer nuevas metas personales para el futuro. Puede ser un espacio
para expresar lo que se fue sintiendo durante todo el proceso. La tarea
del que lidera el grupo es crear el ámbito que facilite el proceso de
finalización. Esto no significa que las relaciones formadas dentro del
grupo terminen.
¿Cuál es el rol del coordinador del grupo como agente de salud?
•
Ser consciente de la realidad.
•
Tener claridad de propósito: a dónde se quiere llegar.
•
Utilizar datos observables.
•
Tener el deseo de mejorar continuamente.
•
Crear las condiciones para que el grupo cumpla sus objetivos.
•
Facilitar la comunicación por sobre el acto.
•
Incorporar nuevos códigos de comunicación y convivencia.
•
Saber intervenir en escenas de agresión. Su conducta ofrece un modelo de
manera de ser a los participantes.
•
Fomentar la participación.
•
Promover un ambiente democrático.
¿Cómo puede cumplir este rol eficazmente?
•
Preparando las condiciones materiales y ambientales.
•
Escuchando para saber qué estrategia aplicar.
•
Centrando el tema.
•
Captando los contenidos afectivos.
•
Atendiendo a las necesidades de cada uno.
•
Aceptando y valorando todas las opiniones.
•
Mediando en lugar de realizar alianzas con subgrupos.
•
Apoyando las intervenciones y actitudes que favorezcan la madurez del
grupo o el cumplimiento de los objetivos.
OBJETIVOS GENERALES
•
Apropiarse de las herramientas conceptuales necesarias para identificar
y actuar preventivamente frente a niños con dificultades sociales y de
aprendizaje comprendiendo que dicho abordaje nunca es unidireccional
sino multicausal.
•
Prevenir conductas agresivas y autoagresivas.
•
Concientizar a los niños sobre el valor de la vida.
•
Formar a los futuros educadores como agentes de salud en el desarrollo
integral del niño.
•
Lograr que los niños puedan ir incorporando nuevas modalidades
vinculares que propicien su salud bio-psico-social.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
•
Crear pautas de convivencia que faciliten vínculos basados en la
amistad.
•
Favorecer la escucha, la espera y la colaboración grupal.
•
Desarrollar una imagen positiva de sí mismo y de los demás miembros del
grupo.
•
Reconocer el interés del trabajo cooperativo valorando la ayuda de los
demás y las aportaciones del equipo de trabajo.
•
Instaurar normas de convivencia grupal propuestas por los niños.
•
Desarrollar una imagen personal positiva, valorando las propias
cualidades y reconociendo la de los otros.
•
Generar la acción participativa del niño como agente transformador y
multiplicador de la no violencia.
•
Identificar niños víctimas de maltrato y /o adicción.
•
Proveer asesoramiento y entrenamiento al equipo de trabajo o a las
personas que están relacionados con los niños.
•
Facilitar la reflexión sobre los conflictos.
DESARROLLO DE LA PRÁCTICA
A
partir de la demanda de la población escolar de buscar soluciones a las
problemáticas de adicción y de violencia entre niños de 6 a 12 años, de
la observación directa y diagnósticos institucionales, nace el deseo de
abordarlas. Para ello se instrumentan seis talleres por cursos
seleccionados de escuelas de EGB de distintos sectores de Bahía Blanca,
talleres que permitan a los niños ser escuchados, hablar de sus
preocupaciones, trabajar clase para hacer una actividad, se
identificaron, y se trató de ayudarlos, niños que vendían y consumían
droga. El hecho de haber intervenido marcó una diferencia.
El
trabajo con talleres participativos, a partir de las vivencias de los
niños y con técnicas estratégicas, al aplicarse dentro de un proyecto
integrado a la currícula de la escuela, como eje transversal de la
distintas temáticas, se convierte en un modelo de formación de agentes
de salud y de educación en valores y actitudes y no sólo en
conocimientos.
El
desafío es formar docentes con una perspectiva diferente, no sólo
capaces de transmitir conocimientos programáticos, sino también de ser
agentes de formación y promotores de salud para el desarrollo integral
del educando, a partir de las vivencias de los niños y con técnicas
estratégicas.