a) La imposibilidad de percatarse de la
tortura cometida, siendo arrastrado por la obediencia y el temor;
b) La ceguera de los modelos mentales
que nos conducen a obrar de un modo inexplicable, repitiendo
comportamientos que fueron heredados. Pero, que nunca fueron
contemplados a la luz de las necesidades actuales de nuestra
humanidad.
San Agustín en el Siglo IV. señaló que al
mal se arriva por desviación del camino del bien. Y el hombre suele
distraerse, a veces sin desearlo, otras, por conveniencia. La capacidad
de ser humilde es la actitud indispensable para retomar el sendero del
bien y el amor de caridad. Caridad que no sólo implica entrega material,
sino capacidad de ser misericordioso de corazón.
Hoy azotan a los pueblos de todo el mundo,
valores mutilados, que lastiman y autodestruyen. Sostienen a la soberbia
como si fuese una prodigiosa virtud. Cuando, en realidad, aprender a
pedir perdón, es lo único que nos protegerá de todo mal. Y no sólo
debieran saber pedir perdón, aquellos que ejercen un mayor caudal de
poder gubernamental Sino también, como señala Foucault, dentro de la
microfísica del poder, aquellos que ejercen pequeños poderes capilares,
tanto en el núcleo familiar , en las diversas instituciones, en los
distintos ámbitos de la vida del ser humano.
Apología de la
Orientación Filosófica.
Sigmund Freud señalaba que nos
comportamos como el personaje de Nestroy, un mucamo que siempre tenía
pronta esta única respuesta: “ En el curso de los acontecimientos todo
habrá de aclararse. “ Por ende, es en el paso del tiempo que se podrán
reconocer quienes realmente están en la verdad a la hora de juzgar el
accionar de las diversas disciplinas. Y determinar quienes no caen en
reduccionismos nefastos que no sólo acarrean guerras sin sentido, sino
además conocimientos fragmentados y mutilados.
Que en demasiadas ocasiones no nos
permiten visualizar la relación entre el todo y las partes, las partes y
el todo. Y que cuando se trata de la salud del hombre y las posibles
terapias, es un imperativo tener presente al mismo desde el marco de su
integridad. También la Orientación Filosófica ha sido maltratada y
malinterpretada, cuando se la une a falsas terapias.
Cuestionando su gestión y cometiendo
falacia de generalización apresurada, ya que fundamentan sus críticas en
ejemplos mediocres. Negando una necesidad real y creciente que es la de
volver a pensar . Pero en última instancia, también el sujeto en crisis
es subestimado porque ese ser que somos todos, no es simplemente un ser
ahí, ni un ser ahí con, sino también un ser que decide. No le quitemos
entonces ese espacio de elección, tan propio de su humanidad como las
miserias y grandezas que se tejen en los conflictos cotidianos de la
vida.
Naufragos de la
Inseguridad.
Aristóteles ( Filósofo del S.IV ac.)
afirmó que: “ Un buen legislador debe ser un buen Pedagogo y un buen
Psicólogo...Es preciso que conozca las cosas del alma. Como el oculista
que cuida los ojos debe conocer el organismo entero.” Pero, agrega
también que si existiese más amor entre los hombres, no haría falta la
justicia. Hoy, sin embargo, muchos de nuestros gobernantes como lo ha
escrito Unamuno se olvidan de que los pueblos que conducen se conforman
de hombres de carne y hueso, que nacen, que sufren, que necesitan
fortalecer sus relaciones interpersonales. Pero, fundamentalmente,
reclaman ser reconocidos como fines en si mismos, nunca como medios para
lograr satisfacer los intereses de otros. Y más, cuando eso que ostentan
como fuentes de protección, sólo es un mayor control y vigilancia sobre
los miembros de una sociedad. Sociedad que necesita extirpar una actitud
facilista que anula en todos los ámbitos de la vida humana, el mayor
tesoro que esta tiene, la capacidad de elegir. Para comenzar a generar
estrategias no violentas, pero si punzantes, para luchar contra una
explosión de riesgos. Sociedad que sólo al concientizarse de que sólo
con los demás y para los demás, podrá aminorar cualquier flagelo
amenazante. Y así, enfrentarse diariamente con un hiperindividualismo, y
una clase política que en su mayoría, sufre de corrupción cronica.
Schopenhauer en el S. XIX sostuvo que el
mundo es una gran guerra, sin tregua. Pero, también insistió en la
participación directa, en el dolor de otro, en el impedimento o
supresión de este dolor. Esta sería, para él, la única base real de
toda justicia y caridad verdadera.
Bibliografía Consultada.
Aristóteles: Ética a Nicómaco.México.
Porrúa. 1997.