Susan Sontag, inigualable ensayista en su
texto Ante el dolor de los demás señala : “ Cómo se responde al
constante y creciente caudal de información sobre las agonías de la
guerra ya era una cuestión a finales del siglo XIX. en 1899, G. Moynier,
el primer presidente del comité Internacional de la Cruz Roja escribió:
En la actualidad sabemos lo que ocurre todos los días a lo largo y ancho
del mundo..., las descripciones que ofrecen los periodistas de los
diarios son como si colocaran a los agonizantes de los campos de batalla
ante la vista del lector y los gritos resonaran en sus oídos...”
Konrad Lorenz, destacado etólogo, indica
que la agresión es innata en el hombre, y al igual que los instintos en
el ello freudiano, precisa encontrar una salida de un modo u otro. Ahora
bien, si la agresión realmente es innata y el hombre se comporta
manifestando dicha agresión como se señaló en el primer párrafo no
quedan muchas esperanzas para el hombre. Sin embargo el
auto-conocimiento y el auto-cuidado que tanto han señalado y
profundizado Sócrates ( S. IV.ac ), Séneca y también a su modo Freud y
Sartre pueden ser un camino alternativo que conduzca a la verdadera
autenticidad. Aquella autenticidad que se estrecha con la verdad, verdad
que puede ser hiriente pero que intrínsecamente guarda una misión que
no es más que la de alertar y movilizar y no paralizar por el espanto
que significa el hecho de ser espectadores de un espectáculo que no
elegimos ver libremente...ya que muchas veces el horror irrumpe en
nuestros hogares sin pedir permiso ni disculpas por lo que nos provoca.
Bibliografía Consultada:
Blanco, F: Sobre la agresión.Bs.As. Siglo
XXI. 1971.
Sontag, S: Ante el dolor de los demás.
Bs.As.Alfaguara. 2003.