Los negocios humanos serían mejores si
dependieran de la capacidad de hablar o callar que tiene el hombre. Sin
embargo, éstos no son muy capaces de contener su lengua ni orientar sus
apetitos.
No somos libres cuando deseamos algo con
mucha fuerza y no podemos eliminar el recuerdo de las cosas hacia las
que sentimos afecto.
Se entiende por Gozo una pasión en virtud
de la cual el Alma pasa a una mayor perfección.
Tristeza será entonces una pasión que
lleva al Alma a una perfección menor.
Amor es un gozo al que acompaña la idea de
una causa externa.
El odio es una tristeza acompañada por una
causa externa.
Cualquier cosa, por accidente, puede
causar Gozo, Tristeza o Deseo. Y ser causa de esperanza o temor.
Cuando el hombre se ve afectado por la
imagen de una cosa, la sentirá como presente aunque en realidad no
exista.
El esfuerzo de hacer o abstenerse de hacer
una cosa con el objeto de agradar a los demás se denomina Ambición.
Todos los seres humanos hacen esfuerzos
para que los demás amen lo que él ama y odien lo que odia.
Cuando sentimos por algo amado, odio y
amor simultáneamente, estaremos en presencia de los Celos. Estos no son
más que fluctuaciones del alma acompañadas por la idea de que existe
otro que nos inspira Envidia.
Cuando el hombre siente Tristeza disminuye
su potencia de obrar.
Miedo es una pasión que hace que el hombre
no quiera lo que quiere y viceversa.
Si se teme a la vergüenza el miedo se
llama pudor.
Los hombres gozan con el recuerdo de un
mal pasado y disfrutan relatando peligros de los que se libraron.
Esas cosas causantes de Esperanza o Temor
se denominan buenos o malos presagios.
Los opuestos a esos deseos sin límites son
la sobriedad, la templanza y la castidad. Se trata de manifestaciones de
la potencia que tiene el alma para imponerse a las pasiones.
La esencia misma humana es el Deseo,
porque ella está decidida a realizar lo necesario para satisfacer
cualquier pasión.
La pasión es una idea confusa por medio de
la cual el Alma afirma la existencia de su cuerpo y una parte del mismo.